Cada Nochebuena, el aroma a pan de jengibre que emana de la cocina es el recuerdo navideño más profundo de mi infancia. La receta de la casita de jengibre de mi abuela se ha transmitido de generación en generación. Durante los últimos 30 años, cada pan de jengibre ha estado lleno de la historia de una reunión familiar. Hoy, por fin, quiero compartir esta calidez con todos.
Los ingredientes para hacer pan de jengibre son muy sencillos: 500 gramos de harina baja en gluten, 150 gramos de mantequilla, 100 gramos de azúcar moreno, 80 gramos de miel, 2 huevos, 5 gramos de canela en polvo y 3 gramos de jengibre en polvo. Primero, bate bien la mantequilla ablandada y el azúcar moreno, luego añade los huevos y la miel y remueve bien. A continuación, añade la harina, la canela en polvo y el jengibre en polvo, amasa hasta obtener una masa suave y refrigera para que repose durante 1 hora.
Ahora viene la parte más interesante: moldear. Usa moldes para galletas para presionar las formas de las paredes, el techo, las puertas y las ventanas de la casa. Luego, hornéalos en el horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos. Mientras esperas a que se enfríe el pan de jengibre, empieza a preparar el glaseado: 2 claras de huevo, 300 gramos de azúcar glas y 10 mililitros de jugo de limón. Bate hasta que se formen esquinas verticales y afiladas al levantarlo con un batidor de huevos.
Al armar la casa de jengibre, primero aplique glaseado a lo largo de los bordes de las paredes para formar la estructura principal. Déjelo reposar 20 minutos para que el glaseado se solidifique y luego cúbralo con el techo. Finalmente, decore el techo y las paredes con cuentas de azúcar de colores, barras de chocolate y malvaviscos. Incluso puede pegar láminas de azúcar transparentes en las ventanas para simular el efecto del cristal.
Cada año, toda la familia se reúne para decorar la casita de jengibre. Los niños lanzan dulces por todas partes, mientras los adultos se toman fotos con sonrisas. Ahora que mi abuela ya está mayor, me toca a mí organizar esta "fiesta de casitas de jengibre", pero el aroma y las risas familiares no han cambiado. Esta Navidad, ¿por qué no intentar hacer una casita de jengibre y dejar que su exquisitez se convierta en un recuerdo inolvidable?
