Cuando se trata de Navidad, siempre pensamos primero en los árboles de Navidad centelleantes, los calcetines llenos de regalos y los cascabeles que suenan en los centros comerciales. Pero bajo la superficie bulliciosa, esta festividad esconde un significado más preciado, que merece nuestro más sincero agradecimiento.
El significado original de la Navidad era "reencuentro y compartir". En un frío día de invierno, la gente deja de lado sus ajetreadas tareas y regresa con sus familias, sentados alrededor de la chimenea para compartir las historias del año pasado. Incluso una simple comida se vuelve especialmente cálida gracias a la compañía mutua. Hoy en día, muchas personas están acostumbradas a usar regalos en lugar de compañía, pero olvidan que lo que más necesitan los miembros de la familia es la comunicación cara a cara. Esta Navidad, ¿por qué no apagar el teléfono, cocinar dumplings en familia y ver una película antigua juntos, y dejar que la reunión recupere su esencia?
La Navidad también es un día para compartir la bondad. Cuando vemos a una niña vendiendo cerillas en la calle, no podemos evitar ofrecerle una mano amiga. Al ver a los vecinos mayores celebrando la fiesta solos, tomaba la iniciativa de invitarlos a mi casa. La Navidad pasada, organicé un evento de intercambio de artículos usados en mi comunidad. Todos donaron sus libros y juguetes abandonados y los regalaron a quienes los necesitaban. Al ver las sonrisas en los rostros de los niños al recibir los regalos, finalmente comprendí que compartir la bondad es más valioso que cualquier regalo.
Además, la Navidad también nos recuerda que debemos apreciar el presente. El año se acerca a su fin. Quizás nos arrepintamos de las metas incumplidas y nos entristece el tiempo que pasa. Pero la Navidad es como un abrazo tierno que nos dice: mientras haya personas que nos amen y expectativas en nuestros corazones, cada día merece la pena.
Que esta Navidad nos liberemos de la trampa del consumismo, que no nos dejemos atrapar por el precio de los regalos, que no nos dejemos llevar por la solemnidad de la festividad, sino que sintamos la calidez del reencuentro con nuestros corazones, compartamos pequeños gestos de bondad y disfrutemos de la felicidad presente. Al fin y al cabo, el verdadero significado de las festividades nunca ha estado en las cosas materiales, sino en nuestros corazones.
